lunes, 20 de septiembre de 2010
tobellino de ideas Que viste Que vistes
Visto y considerando. Vístulas. Vestíbulos Vestigios de vestidos y vetustos vestuarios.
¿Qué has visto? Ver y vestir. En el ver está el vestir. Me visto sin ser visto y me desvisto de imprevisto.
Visto con elegancia bizantina. La catedral de Bellavista.
El turista llega a Bellavista. Pregunta al guía local cuál es el sitio más típico del lugar.
- El observatorio – replica sin dudar el guía.
¡Salí, con esa facha no te puedo ver! ¡Andá a cambiarte, querés! No sabés elegir el vestuario.
¿Querés que te vean así, hecho un zaparrastro, un rastro de zapa?
Imprevisto – Previsto – Prevestido – Imprevestido.
De repente entró Basón. Lucía por completo imprevestido. Los invitados, en sus trajes de etiqueta, contemplaron embelezados su atuendo, no del todo convencidos si se trataba de una provocación, de un manifiesto de costura media-baja o de una pérdida de cordura.
Alta Costura – Alta Cordura. ¿Dentro de que segmento de costura se incluiría? Costura alta, media alta, media media, media baja, media en decadencia o baja.
Si la ropa que viste que visto me queda bien, si las costuras no se ven, si no chingan, es alta. Chinga costura, cabrón. Signo de baja.
Veo cómo visto. Veo como visto, visto como veo. Tal como veo, visto. Tal reveo, tal revisto. Tal desvisto, tal deveo. (Del verbo dever, ejercitar la devisión)
Destino – desatino. Con buen tino y mal destino.
Vestuario – santuario. Doblan las campanas en la catedral de la costura.
Los altos costureros desdeñan los pantalones de tiro bajo.
Sastre, sastra, costurera, cortadora y confeccionista.
Desastre, astre. Encastre y desencastre. Encanto y desencanto. El desencanto del sastre.
Ando corto de vista, corto de guita, corto de vestuario. Recortes de vestuario. Vestuario hecho de recortes. Arlequín. Sábanas hechas de retazos.
Visto ropas hechas de recortes. Veo entrecortado, borroso. Amalia dice que se ven las costuras y no me doy cuenta. Reitera que no es elegante.
Premisa: que no se vean las costuras.
Manifiesto de la baja costura: Que se vean todas las costuras. Que haya costuras a la vista, incluso donde no sean necesarias, ni prácticas.
¡Costureras, a las costuras! ¡Basta de ser las anónimas trabajadoras de los diseñadores!
Orgullo de clase
lunes, 26 de julio de 2010
Con cuánto gusto observó el asombro en los rostros al oír tas cosas que suceden en la ciudad.
De ahí a recordar la leyenda de Scherezade apenas si había un paso pero el casino de oficiales (ai que nuestro amigo tenía acceso por ser universitario y por ser el único que podía usar la Pc antedicha) carecía de biblioteca. Entonces decidió hacer uso de las historias increíbles que contaban los corredores que visitaban el comercio de su padre y las volcó al papel. El éxito no se hizo esperar y todo el milicaje prorrogaba la ejecución del impío de ideas ajenas al sentir nacional para una jornada más idónea y se cebaban en las historias al calor de los amargos.
Los menos tímidos de estos hombres no tardaron en integrarse a la rueda de narraciones refiriendo sucesos de sus pagos y de sus distintas niñeces; ni el regimiento en transformarse en un jardín que cultivaba las historias.
Los menos suspicaces lo bautizaron Jardín de Infantería 30 y poco a poco los oficiales se desencantaron de las armas. Ya se sabe que la reflexión es enemiga de la guerra.
Al regimiento tuvieron que cerrarlo o trasladarlo, no recuerdo bien.
sábado, 6 de febrero de 2010
Nestor el ordenanza
Néstor, el ordenanza, anda con su carrito de limpieza, que tiene dos cubos de distintos tamaños. Lleva un guardapolvo amarillo y uno verde, que cambia según qué tenga que limpiar. También lleva guantes de goma y de trabajo, y botas de goma, además del calzado habitual.
Todo eso da al carrito un aspecto muy pintoresco, que se ve como una especie de vestuario ambulante.
Mide 1.85 o 1.90. Lleva su abundante cabello casi albino medianamente corto y completamente revuelto. Detalle curioso, sus cejas y pestañas son rojizas.
Tiene un singularísimo pantalón matelasseado con rombos muy pequeños, que le llega casi hasta la barriga y que sujeta con tiradores, parecido a los que usan los que trabajan en altos hornos o en fundiciones.
Néstor se mueve despacio y limpia despacio. La gente de la municipalidad está tan acostumbrada a él que no reparan en su presencia.
-¿Lo viste a Néstor?
-¿A quién?
-A Néstor, el ordenanza...
-Ahh, si... ¿Qué tiene?
-Me habló.
El silencio se prolonga hasta que Mabel ve lágrimas en los ojos de Betty.
-¿Qué te dijo? ¿Te ofendió?
-¡No! ¡Al contrario!
Betty enmudece otra vez. Las lágrimas le corren el maquillaje. Mabel le alcanza un tissue que lleva en su cartera . Le toma la mano y con un gesto le pide que cuente.
-Me sorprendió. Yo creía que tenía que limpiar el piso o algo porque estaba parado cerca mío pero no tanto como para que me crea que me iba a hablar-
Hacia las ultimas palabras la voz de Mabel se quiebra.
-¿Qué te dijo, Mabel? ¡Por Dios!
-Se distingue en usted a una persona sensible y ubicua. Es una tontería que deba sufrir por el amor de un miserable.
Betty no sabe qué decir después de oír la frase.
-Enseguida agregó que al él le gusta mirar cosas primero con un ojo y después con el otro, guiñandolos alternativamente y me dijo Se dio cuenta cómo los colores cambian levemente si mira con esa técnica y aunque estemos quietos pareciera que las cosas pegan como un salto. Me dijo que para él la quietud es una ilusión, que todo está en permanente movimiento, y que tiene un trabajo que le permite observar todo lo que le viene en gana, y que mirar con uno y otro ojo es como decirse a uno mismo Fíjese que su punto de vista es válido pero no el único posible y que le gusta pensar que Dios nos dio esa posibilidad y está en nosotros usarla y que sería lindo que yo pensara si valía la pena llorar por un hombre así.
Betty escucha el relato y piensa cómo hubiera reaccionado ella y no se le ocurre nada. Está vacía de consejos, de soluciones, de comentarios.
- Cuando vio que lagrimeaba se me acercó despacito y apenas me acarició la mejilla con esos dedazos. - Mabel revive el momento y el labio inferior le empieza a temblar. A Betty no se le escapa el movimiento. Simpatiza con la emoción de Mabel, su labio también.
-Me abrazó. Despacito. Cuando me dí cuenta estaba hecha un torrente de lágrimas y él me las enjuagaba.
Ahí empecé a contarle quien fue ese tipo. No podía parar de hablarle. Un rato más tarde caí en la cuenta de que le estaba contando viejos problemas de familia, miedos de infancia, frustraciones laborales... Después pasó el trapo de piso con fruición alrededor mío y me dijo Vea que chiste zonzo que le hice.
sábado, 2 de enero de 2010
Café Bar
Uriel busca sentarse en un café, busca un equivalente del bar, busca pertenecer al espacio urbano.
Ve una ilustración de una taza de café en un centro comercial y se queda observándola.
- Estoy viejo – piensa. - Me saltan a la vista cosas que a muchísima gente no le dicen nada. Ese humo del café arreglado por computadora, esos brillos de la taza no fotografiados sino photoshopeados.- Y sin embargo mira el cartel con la taza descomunal y no se puede mover. Cómo le gustaba, allá, cuando todavía no era Uriel Bar Lev, tomarse un cafecito al mostrador sólo para rodearse de esa atmósfera, oir los tac tac tac del tipo que carga el filtro en la máquina moledora y después lo ajusta a la express; luego el fshhhhh del café que se hace en tres segundos y si lo pediste cortado el phuuuushh de la jarrita con apenas leche que se espuma en el cañito de vapor de agua.
La señora que vende café y helados y globos y refrescos y lotería en el centro comercial, justito al lado de la escalera mecánica, también tiene una máquina express. En la parte de arriba, donde en el terruño sabía ver las tacitas blancas dadas vuelta que se mantienen siempre tibias, la rubia entubada en un jean que le hace pensar a Bar Lev la consigna Liberar a los oprimidos tiene esas tazas de vidrio standard pero no standard de bar, sino las mismas que él tiene en su casa porque son las más baratas.
Pide un capuchino y se pregunta cómo logrará la entubada preparárselo con esa decena de uñas decoradas que dificultan cualquier tarea manual. La rubia está muy canchera y le sirve el pedido en vaso de cartón encerado. -No me preguntó si lo tomo acá o me lo llevo– se enojó Uriel, pero para la chacinada mujer la pregunta es ridícula. Echa azúcar y revuelve con un palito de plástico.
Cuando le servían el feca, le traían un vasito de agua y varias veces un ¿cómo se llamaba, la pucha, el coso ese con forma de tetita que me tragaba en un segundo? Siempre tenían un delantal o algún uniforme, los gallegos eran muy prolijos en ese aspecto. Le agregaba mística, respeto al gremio. Ninguno tenía uñas esculpidas y si les sobraban carnes no las andaban embutiendo en ropas, había una dignidad.
Las veces que sabían prepararlo Uriel lo saboreaba amargo, recuerda mientras vacía el tercer tubito de azúcar en el brebaje para poder pasarlo.
Amarettis, se llamaban.
domingo, 13 de diciembre de 2009
síntesis argumental de cortometraje
Pero una furia inesperada se concentra entre la gente más humilde, que generan una muestra paralela, al costado del local, llamada como nos bañamos y cómo cagamos los pobres.
martes, 24 de noviembre de 2009
no aclares que oscurece
de gancho
Pienso en una prenda íntima que me lleva a la desesperación y digo calzoncillo con elástico vencido.
Digo maldita la hora en que no me dí cuenta qué estaba eligiendo maldito apuro mañanero y maldito gil de no haberlo tirado ya a la basura y dejar de padecerlo, malhaya la hora que ya entré al edificio de oficinas y que ya fiché, mientras emprendo vergonzosa huida hacia el baño con afán de acomodarlo.
Veo a la mujer de la limpieza en el fragor de su lucha contra las salpicaduras de los mingitorios.
Con altas expectativas le pregunto a la buena mujer si por casualidad no tiene un alfiler de gancho y me mira con expresión de ya sé de qué se trata y déme un segundo que ya lo ayudo y yo carcomiéndome por dentro - ¿Cómo se dio cuenta? Tal vez por el andar con las rodillas juntas y el meneo característico del que padece de almorranas.
- ¿Dijimos un segundo? - Tiempo al tiempo - me replica. Se levanta la pollera. Mi mandíbula se cae. Se arremanga la media. Dentro de las vendas que le sostenían los tobillos estaba la sorpresa, un conjunto de alfileres de gancho, hilos de colores bobinados y hasta algunos botones.
Me extendió dos de los chiquitos – Sostenga ésto – y yo, sonriéndole, - ¡Qué corazonada, pedirle ayuda justo a usted! Y la sonrisa le dio paso nuevamente a la verguenza, yo enfilando para los compartimentos de los inodoros, cosa que la señora no vea cómo manipulo la prenda. - Quiero que este rato ya sea historia – digo para mis adentros, mientras abro un alfiler, lo sostengo en la boca y separo las piernas para evitar que los pantalones se me caigan y se empapen en el infaltable charco. –¡ Ahh! – me escucho gritar cuando me perforo la primer capa epitelial y - Quédese ahi y no se mueva – y entra al cubículo. Trae consigo un banquito petiso que quién sabe para qué ocupará y se sienta mientras enhebra hilo bordó que hace exacto juego con el color del zolcillonca. Ya entregado la dejo hacer y miro cómo quedó su cabeza en relación a mi anatomía. – No se haga ilusiones- me dispara – ¿A qué se refiere? – Al juguetito ése inflable que tiene – y yo trágame inodoro y aprieto el botón del depósito, a ver si sucede. De largo que sé que dos cabezas piensan más que una y que hay una cabeza que piensa pero por mucho más rápido que la otra. Busco alguna frase hecha, de ésas ideales para cuando uno no sabe qué decir pero que siente que imperiosamente algo debe ser dicho y digo – Hay amores que son quimeras – Por su sonrisa de circunstancia me percato de que la erré. Entonces clavé mis ojos en los suyos, me abstraje del hueco de su incisivo ausente y asumí el hecho – ¿Por qué no sacudir la rutina? ¿Usted nunca quiso hacer una locura a pesar de sus credos más firmes acerca del amor y de la fidelidad? ¿Qué le parece si permitimos a nuestro aspecto más lúdico que tome las riendas en este momento?
El silencio me dejó observar que la buena señora se había detenido en la mitad de la puntada y todavía blandía la aguja. Tomé conciencia del potencial peligro al que me hallaba expuesto. – Vamos ultimando. Permanezca quieto y callado, por favor. Seamos objetivos. Hay gente. Acá no se puede. – mientras tanto, cosía veloz y mi calzoncillo tomaba una consistencia normal y no sólo él. Estiró el elástico y lo soltó y oí el ruido del calzoncillo en su mejor estado. Terminó y se fue, pero jamás dijo que no. Fue una caricia a mi orgullo de varón.
Por eso, cuando busco una actitud de desenfreno visto ese mismo calzoncillo, que desde ese día pasé al estante de arriba.
martes, 10 de noviembre de 2009
Escándalo
De la lista de apetitos (que tenemos con mi mujer) acabábamos de saciar largamente el carnal.
Le seguía otro apetito, postergado hace rato.
Escandalizar.
Damos vueltas desesperados en el departamento pensando qué. Finalmente lo sabemos.
Entramos en un bar céntrico, muy concurrido y muy frecuentado y muy.
Cuando el mozo nos pregunta qué nos vamos a servir respondo cuidando que se me oiga Una naranja al plato y mi mujer elige Lo mismo que mi marido.
Nos trae el pedido, que nos apresuramos a palpar con máxima atención. Diríase que es la primera vez que vemos al fruto. Luego mi mujer me la da a oler. Mozo, esta naranja no huele, tomando la precaucición que se escuche fuerte y claro y el tipo queda de verdad desconcertado pero procede como si mi reclamo fuese habitual, tal vez para hacer más breve el tiempo del murmullo que recorre al bar.
Un profesional, el tipo. Ya le podíamos ver cuánto le picaban las orejas al acercarse con otra naranja en otro plato y paladeábamos los diálogos que habrán habido en la cocina.
Ahora si, le digo, es perfecta, muchas gracias y la huelo con fruición. Le doy a oler la mía a mi mujer que mira al mozo pero calla cuando lo ve ponerse colorado y darle un codazo a su colega.
Nos damos a nombrar el portentoso fruto. Dorado, frutoro, pequeñosol, aurantia, apelsina, hesperídeo; con el tono pomposo que la ocasión requiere y ya hay comentarios jocosos.
A comerlas, entonces, y callar.
De las diferentes maneras de pelar una naranja es el siguiente capítulo y mi señora logra con destreza hacerlo de modo que la cáscara quede entera, proeza muy difundida que pocos saben hacer con elegancia. Elijo para mí practicarle incisiones longitudinales procurando no llegar a la pulpa. Lo logro con moderado éxito. Luego nos dedicamos a quitar el hollejo y crear con él decoraciones para el plato. Separar los gajos y acomodarlos de manera que satisfaga las exijencias de la nouvelle cuisine, a renglón seguido. Comerlas como si se tratara de manjares es lo que debe suceder a continuación y el mozo, que ha seguido –y no sólo él – nuestro accionar, se apresura a acercarnos los cubiertos apropiados. Creo que está empezando a ser cómplice, digo al verlo acercarse y Se distingue en Ud. a un verdadero profesional, lo condecora mi mujer.
Decidimos que el perfume de nuestras naranjas debe abrirse paso a empujones entre el aroma del café y el del pan tostado. Empezamos por esparcir su fragancia estrujando cáscaras camino al baño y terminamos abalanzándonos al sector de los fumadores. Nuestro amigo el mozo aprueba con el mentón. Al rato lo vemos retirar del salón el desodorante antitabaco.
Nos damos cuenta de que la victoria está de nuestra parte cuando el despacho de jugos supera al de los cafés y el mismo mozo chupa una naranja al modo litoraleño.
Cuando mi mujer avista a un habitué que busca la mirada del mozo y le dibuja un círculo en el aire para pedir otra vuelta, entendemos que la tarea está cumplida.
Calmadas nuestras ansias de escándalo nos vamos a bailar y a la cancha y al teatro y a comer pizza de parados bien entrada la madrugada.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Mujer y niño cubiertos por la arena
Es la idea materializada, me digo. Hace rato que aquel tipo juega con la mujer y el pibe, hicieron los pozos, se taparon con arena y después él se alejó haciendose el opa. ¡Y algunos paran y comentan! Ma sí, voy a ver. Epa. Está logradísimo. Y yo que me reía. Es sublime. ¡Ay, ya me suben las lágrimas!Éstos que se burlan encima me preguntan por qué lloro, explicandome que es una evidente humorada Pero lo bien realizado que está, eso me emociona No será para tanto me dicen y yo hecho un mar moqueante Es que soy muy sensible, si cuando veo la novela lloro y en eso no va y se me desprende el tabique.
martes, 20 de octubre de 2009
versión corregida de Piedad
Piedad se llamaba y hacía honor a su nombre. De haber tenido que nombrarse a sí luego de tantos años, no hubiese dudado en elegir Padecimientos. O Dolores.
Sus grandiosos ojos marronverdosos y sus anchos labios en apenas semisonrisa reclamaban tu inmediata y concentrada atención a su belleza. Su expresión de recato te pedía que desistieses.
Fuera de su rostro, su cuerpo es materia de la imaginación. Vestía siempre con ropas muy holgadas y sólo dejaba ver sus pulcras manos, que daban sensación de ligereza cuando las movía.
Al conversar con ánimo (cosa que ocurría de vez en cuando) mostraba sus palmas abiertas y movía los dedos con imperceptibles temblores.
Piedad sufría en especial por sus manos. Antes eran espléndidas.
Las manchas le aparecieron a edad poco común. Su piel se arrugó y palideció. Las uñas le enblanquecieron y se le resquebrajaron.
Para disimularlas las entrecruzaba frente a su boca, lo que le daba un aire de rezo.
ejercicio de descripcion de personaje II
Piedad se llamaba y hacía honor a su nombre. De haber tenido que nombrarse a sí luego de tantos años, no hubiese dudado en elegir Padecimientos. O Dolores.
El tamaño de sus ojos y de sus labios te invitaban a contemplarla y su expresión de recato te pedía que desistieses.
Fuera de su rostro, su cuerpo es materia de la imaginación. Vestía siempre con ropas muy holgadas y sólo dejaba ver sus pulcras manos, que daban sensación de ligereza cuando las movía. De concentrarnos en ellas, creeríamos que Piedad es una personalidad grácil y encantadora. Al conversar con ánimo mostraba sus palmas abiertas y movía los dedos con imperceptibles temblores.
Esto es lo que me salió de primera, sin corregir. Noto que falta la característica Enfermiza, que la religiosidad está sólo esbozada en el nombre, que lo que queda claro es su actitud de padecimiento, cosa que no fue pedida, y que tampoco se entiende que sea bella. No está cumplida ninguna de las consignas, vamos.
corrijamos entonces. Belleza.
Sus grandiosos ojos marronverdosos y sus anchos labios en apenas semisonrisa reclamaban inmediata y concentrada atención a su belleza. Su expresión de recato te pedía que desistieses.
Piedad sufría por sus manos antes espléndidas. Las manchas le habían aparecido a edad poco común. Su piel, arrugada y pálida. Las uñas cortas blancuzcas. Quebradizas.
Creo que mal o bien cumplo con la consigna. No siempre me dan ganas de andar puliendo y mejorando.
Amigos, los textos son ejercicios
La tarea fue referirse a Un hombre guapo, egoísta y vanidoso, viudo y padre de cinco hijos.
De allí el texto. Su crueldad fue mi gusto.
domingo, 18 de octubre de 2009
Don Teófilo
Su primer esposa murió jovencísima de desesperanza, sin que la ayuda de ayas y sirvientas le aliviara de la tarea de criar a los trillizos.
La deslumbrante quinceañera que Don Teófilo compró para que le aliviase de las penurias de su tempranísima viudez reventó en el parto cuando su quinto vástago se hizo camino al mundo.
Al enviudar por segunda vez a los veintiocho años decidió llevar esa condición como estandarte.
Inseminar a cuanta muchacha le soportara lo atrevido de su mirada nunca le había costado mucho, tal vez por su aceitunada belleza, o por su cómoda posición social. Quizás por la alquimia de ambas circunstancias.
De modo que Don Teófilo continuó saciando su lujuria sin propósitos familiares y sin mediación de la iglesia ni la de la autoridad civil.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Evangelina y Jorge
Jorge Barrientos es un humilde pintor, sin grandes pretensiones.
De pequeño soñaba con las estrellas. De adolescente, con las actrices. De joven conoció a Evangelina Tornasole, actriz en ciernes, exótica, que había comenzado y abandonado la carrera de ingeniería por encontrarla demasiado predecible.
De adulto, Jorge Barrientos continúa sorprendiendose con la voraginosa necesidad de su amada de contar con espacios especiales que le induzcan estados de conciencia diferentes. Esa inclinación lo llevó a convertirse en un ingeniero empírico, en un físico indiplomado, cosa que no lo inquieta, ya que es un humilde pintor sin grandes pretensiones.
Podría decirse, o quizas asegurarse, que Jorge Barrientos es uno de esos grandes hombres que se encuentran detrás de cada gran mujer.
Evangelina Tornasole es conocida en el ambiente como ¨la experimental¨por su capacidad permanente de búsqueda y su inconformismo frente a los clichés. No soporta la conducta descomprometida y por lo mismo es respetada por sus colegas y admirada por su público
Si ella imagina una habitación especial para sus meditaciones o sus ejercicios, nunca duda en comentárselo a Jorge, quien hará los esfuerzos necesarios para complacerla.
Y si él le notifica que para construir una habitación así deberán mudarse a una región donde la expansión ilimitada de la casa no signifique un problema, ella lo acepta de buen grado, porque es consecuente consigo misma pero no desconectada de la realidad.
Y si ellos se mudan a un área semirural lejos de la pujanza cultural, todo se deberá a esa coherencia de Evangelina, quien se repite Serás lo que debes ser y si no no serás nada y a la alegría cotidiana de Jorge que vive su buena vida junto a su iridiscente mujer
Y si después de un tiempo ella tiene su sala de meditación con alterador de estados mentales es porque Jorge se dice querer es poder, quien mucho abarca poco aprieta y El que se conforma se pierde el contacto con nuevas experiencias.
Y si ella se realiza como actriz en ese área suburbana, logrando que los espectadores inquietos viajen las distancias necesarias para admirar ese talento y desborden en cada función el teatrito paraboloide que Jorge supo construir con sus propias humildes manos, generado la admiración de las autoridades a nivel tanto municipal cuanto zonal, se debe a su gran talento y a aquel gran hombre que hay en su detrás.
Y si ese señor adquiere en el interín un estado contemplativo y una refinada sabiduría no nos sorprende.
Y si comienza a pintar paredes en falsa escuadra, capaces de generar estados supranormales y su trabajo encuentra una incesante demanda y una categorización de nuevo arte y es reconocido en círculos cada vez más exquisitos se debe a la humildad, a la fidelidad a si mismo y a la confianza en el amor.
Que Confianza, Amor y Respeto andan muy cómodos cuando van de la mano. Y que Amor en Amor se apoya. Qué tanto.
lista de preguntas
En la clase del 7 de octubre hicimos un ejercicio que me resultó muy divertido. Sobre una imágen que recibimos antes, con la consigna vayan mirándola
El ejercicio en su estado ideal consiste en responder tan rápido como se preguntó y, en base a las respuestas, generar un relato. El parecido a ejercicios de los talleres de Impro es sorprendente, todo lo que sea respuesta rápida sin tiempo para elucubraciones es muy de mi gusto.
Llega la hora de la ilustración (la frase queda muy soberbia, pero no quiero repetir la palabra aquella)
Llegué a preguntar nueve veces.
Pero me enamoré a primera oída de la lista de David, de ella hice mi ejercicio.
Las mías:
¿Dónde está el televisor? ¿Quién se llevó la mesita ratona? ¿Falta mucho para que el aparato termine de succionarme? ¿Sólo yo sobreviví a la hecatombe nuclear? ¿Dónde está el arquitecto? ¿Cuándo viene el camión de la mudadora con los muebles enchapados por dentro? ¿Por qué el agua no se cae de la tina?
Me quise hacer el ingenioso. No me divierte mi lista.
Mucho mejor la de David.
1)¿Por qué no se cae, abajo, la señorita?
2)¿Tendrá un imán en la espalda, la señorita?
3)¿La embutieron en una bañadera pegada al techo?
4)¿Será esa la disposición final de una nave espacial para la gravedad cero?
5)¿Para qué está la ventana de la izquierda?
6)¿En qué estará pensando la señorita?
7)¿Alguien puede preguntarle si se siente cómoda ahí?
8)¿Por qué las paredes del habitáculo no parecen tener una conformación lógica?
9)¿Quién fue el que pintó esa habitación?
2.Tiene moco
3.Sí.
4.No pensamos en esa idea pero intentaremos contactarnos con la NASA
5.Para que el cuarto se ventile
6. Esa noche tiene función
7. Nadie se anima a sacarla de su estado contemplativo
8.Porque están pintadas generando ilusión óptica, aunque en realidad están en rigurosa escuadra
9.Jorge Barrientos, su marido
De estas respuestas salió el relato que va a continuación,
viernes, 2 de octubre de 2009
ejercicio basado en lista banal
En la clase del 30/9 recibimos la lista que sigue con la consigna de hacer un relato utilizando al menos 5 de las 24 frases listadas. Debemos destacar las frases utilizadas subrayandolas, encomillandolas, en negrita o italics (¿Cómo se traduce ¨italics¨ al castellano?)
"Cosas que hacen que la vida valga la pena"
. Un masaje en la espalda• Una taza de chocolate en invierno
• Sentir la brisa del mar en la cara• Un café largo con un amigo/a
. El buen sexo. Improvisar una escapada• Mojar pan
. El olor de los bebés Los campos de amapolas. Un abrazo de mamá
. Beber cuando estás sediento• Los cambios
. Cocinar para otros cuando se tiene tiempo
. Tumbarse, recién duchado/a, sobre unas sábanas limpias
. Una llamada de apoyo cuando más ¡o necesitas
. Desayunar en la cama croissant recién hechos
. Bañarse desnudo/a y de noche en la playa
• Una carta en el buzón . Revisar el diario de tu infancia
. Ver otra vez las fotos de los viajes
. La lluvia golpeando el cristal y las tormentas de verano
• Las casualidades y las coincidencias• No tener que poner el despertador
. Andar con las manos entrelazadas
En lo que a mi respecta, cambiamos las fotos estereotipadas por frases idem, me recuerdan esas presentaciones de Power Point que dan vueltas a patadas por la web, que te ponen en el asunto del mail algo así como Imperdible y Conectar parlantes, eso si, sin las fotos ni la musiquita que las acompaña. Al menos eso nos lo ahorraron. El coordinador no me dio precisiones acerca de donde salió este listado.
Esto es lo que resultó:
Hoy se me ocurrió improvisar una escapada a tu casa mientras no estás. Los cambios en la rutina me son tan estimulantes como andar con las manos entrelazadas por los campos de amapolas.
Me dió ganas de prepararte algo rico para sorprenderte. Es maravilloso cocinar para otro cuando se tiene tiempo. Me decidí por el pollo al verdeo con salsa de oporto, me encanta verte mojar pan en una de nuestras salsas favoritas.
Mientras se hacía el pollito hurgué entre tus libros y no pude resistir la tentación de revisar el diario de tu infancia.
Las casualidades y las coincidencias no existen, por eso no me sorprendí cuando llegaste del trabajo mucho más temprano de lo habitual, me encontraste sentado en tu sillón y me sonreiste.
Me sentí tan poco comprometido con la tarea, dada la banalidad del listado, que en un principio decidí negarme al ejercicio. Lo volví a pensar y opté por tomarmelo muy a la ligera. Escribir el párrafo me habrá llevado entre cuatro y cinco minutos. Nunca fui tan breve ni eficaz.
Me da mucha curiosidad escuchar los relatos de mis compañeros.
Podría apostar un riñón que serán una obra maestra de la cursilería.
Tal vez haya llegado la hora de definir al taller como de escritura neo pop, tal vez en algún momento en que me levanté a orinar se resolvió por fulminante unanimidad adherir al kistch y yo tan campante.
sábado, 26 de septiembre de 2009
Versión de la cosa por la muchacha conocida como Caperucita
Mamá me pidió que visite a la abuela. Está preocupada porque el hojalatero,ese que va de pueblo en pueblo y conoce a todos, dijo que la vió desmejorada.
Pobre mamita, ella no puede ir a verla. Yo la escucho cada día ¨Hombres, cómo les gusta hacer hijos y qué poco ocuparse de ellos. Y tu padre ¿Dónde está? Se va a trabajar al campo, qué no daría yo por cambiar su dura jornada por la mía, aunque sea por una vez¨, después de ordeñar a la cabra y mientras lava en el fuentón, de ocuparse de la huerta la verdura y las legumbres, dar de mamar al bebé,coser la calceta, preparar el almuerzo, moler pimienta, controlar el gallinero, fregar la vajilla.
¨Por favor, hijita, vete a lo de la abuela. Saca del horno una pieza de pan con cuidado de no quemarte y toma un cuenco del tarro de la manteca. Lo acomodas todo en la canasta con heno alrededor y lo cubres bien con un trapo húmedo. Te marchas temprano, que el sol de mediodía no te derrita la manteca¨
Pobre mamita, rara vez sonríe. Me acaricia el cabello y llora, pero no quiere contarme por qué. No sabe, dice.
La abuelita siempre fue muy buena conmigo. Antes venía a visitarnos montada en su burro, con dulces y confituras, pero hace tiempo que ya no lo hace. Dice mamá que se puso mala. Yo le pregunté por qué la abuelita no venía con nosotros, que hay un cuarto que podría ser para ella, pero mamá dice que mejor dejar las cosas como estan.
Cuando vea a la abuelita le voy a preguntar.
Cuando termino con la canasta le muestro a mamá. La revisa, me acaricia y llora, me llama su princesa y mil veces me recomienda que vaya con cuidado, que no me salga del camino por ningún motivo, que no hable con nadie.
Mamá de verdad está muy triste si no quiere que hable con nadie.
Ya salí de casa. Sopla una linda brisa. Los pájaros trinan con fuerza. La canasta es liviana pero incómoda y todo el tiempo la estoy cambiando de brazo.
Alguien al costado del camino me mira, envuelto en una capa.
Es Lobo. Me hace preguntas. ¿Por qué no conversar un poco con alguien que no sea mamá, mis hermanos o la monjita que me enseña los quehaceres domésticos? No se lo ve tan mal ni parece amenazante. Es buen conversador y simpático. De acuerdo, lobo, vamos a ver quién llega primero a lo de mi abuelita. por un momento olvidé que iba a visitarla
Qué voz tan rara tiene, pobre. ¿Será posible que al enfermar le hayan cambiado tanto los ojos y las orejas? ¡Si parece Lobo! (¿Qué estoy pensando?)
¿Por qué querría abuelita que me desnude? Nunca me pidió nada parecido. No debería acercarme, si está enferma. ¿Por qué tiemblo, abuelita? Casi no logro moverme. Tu aspecto me asusta. ¿Te parece correcto que me meta en tu cama si estás enferma? Casi no te reconozco, abuelita, nunca me hablaste así y sólo por no contrariarte te hago caso, pero quisiera que supieses que tu forma de portarte me atemoriza. Explicame un poco qué son esos ojos, esos brazos, esos dientes.
Ay.
martes, 22 de septiembre de 2009
lobo
Ya hace tres días que no como.
Busco en cada costado del bosque.
Qué curioso. El camino, a horas como ésta, suele estar vacío. Huelo un cachorro de hombre, y lo veo, aunque no muy claro. Temprano por la mañana los hombres no aventuran a sus cachorros. Demasiado raro.
Salgamos de dudas. Nada perderemos con interrogarle.
- ¿A dónde te dirijes, niña, a horas tan tempranas?
Me contesta con toda confianza, la incauta
- ¿Vive muy lejos, tu abuelita?
- Yo tomaré este camino y tú este otro. Veremos quién llega más rápido.
Allí va la inocente, bellísima, buscando flores, distrayendose con los mirlos. Se ha agitado.Ya se quita la capa por el calor. ¡Ah, doncella es, que no niña!
¡No debo distraerme! Presto a lo de la anciana.
No fue difícil dar con la casa. La muchacha dio buenas señas.
- Abre, abuelita, que te traje pastel; abre, que también un tarro de manteca!
Bocado fácil. Cómo tiembla ante mis fauces, mi mirada. No logra pedir auxilio. ¡A devorarla al patio!. No dejar rastros del almuerzo
Un poco dura, pero dulce, la ancianita.
Ahora por la muchacha.
Al lecho, como estaba la buena señora.
- ¡Mueve la cerradura y se abrirá la puerta!
Caramba que es preciosa la criatura
- Deja la torta y la manteca y desnúdate, que te quiero conmigo en la cama.-
- Es que me he resfriado y la voz se me engrosó.-
Ya yace a mi lado y me perfuma con su desnudez. ¡Ay de mi, que no me descubra, que no se vaya!
- Para verte oirte olerte abrazarte tenerte mejor-
-Para gustar de tí mejor lamerte besarte tenerte, bellisima
Lloro que me hayas reconocido. Lamento que mi boca sea tan tosca que desgarre tu carne, tu carne, tu carne.
Ahora sólo comerte, yerta criatura.
lunes, 21 de septiembre de 2009
estados de ánimo y contenido de la clase
No logro ingresar en un solo post lo complejo que voy vivenciando en cada encuentro, tampoco me doy cuenta de todo de una sola vez. Dejé de mencionar el contenido de la última clase. Trabajamos sobre el narrador. Lo hay objetivo y subjetivo, omnisciente o sólo observador, hay narración en primera, segunda y tercera persona. Nociones técnicas, elementales, sobre las cuales hicimos nuestros primeros ejercicios.
De eso trata este blog, justamente. Una especie de Querido diario cibernético y viril. Con contenidos más abiertos y otros con intención de archivo. Principalmente para mí, pero con la intención de que me lo espíen.(Soy morboso como cualquier hijo de vecino.)
A la tarea.
ejercicio: un relato cortísimo con cada una de estas frases
Ella no tenía tiempo para escucharlo.
Yo no tenía tiempo para escuchrla
ejercicio: un robo, relatado desde el relator omnisciente, desde el ladrón, desde la víctima
Tarea para el hogar: Buscar una versión de Caperucita Roja, relatarlo desde el relator omnisciente, desde el punto de vista del lobo y desde la Caperucita.
Los que resulte de los ejercicios será publicado o no, según el criterio del higo cantor (¿Conocen tal criterio?)
Hasta la prógsima.
jueves, 17 de septiembre de 2009
clase del 16 de septiembre
Si hasta ahora el estilo de mis anteriores publicaciones en este blog fue más bien ácido, llego el momento de cambiarlo. Reflejo del cambio ocurrido en el contenido de la clase, la modificación de su dinámica. En sencillo: esta vuelta - para mi alegría - no hubo fotos, hubo un tema central, ejercicios de aplicación durante la clase que al estar limitados por el tiempo fueron necesariamente cortos, la lectura fue más fluida y mucho más amena. E´cir, divertida. E´cir, la pasé mejor.
Será porque... no lo sé, pero lo sospecho. Aquellos que vinieron a ver si el taller les resultaba convocante y no les interesó ya no estuvieron. Ya fue. Ahora parece ser que dejamos la instancia de la pretarea y del reconocimiento y entramos de lleno a la tarea con el grupo mucho más afianzado.
El coordinador abrió la clase repartiendo una hoja con dos textos brevísimos de J. Cortazar, de su ¨Historias de Cronopios y de Famas¨. Después de haberlos leído y analizado, tomó partido como admirador de J.C.
Me encanta cuando la gente toma partido frente a un público, así sean sus propios alumnos, es un acto de sinceridad que incluye el riesgo de que a los demás lo tuyo les parezca horrible.
Conductas de esta clase suelen resultar contagiosas. Encantado como estaba por la declaración del coordinador, manifesté a viva voz que poseo este blog y les dí a los compañeros la dirección , que hasta ahora me había reservado. Fui francamente temerario y tal vez me arrepienta.
Coraje. He de ir a la batalla como a los brazos de mi amada
Tortazos, a mí! Sabré resistirlos y enjuagarlos